Lyab-i Khauz
Aquí se pueden visitar la madraza Nadir Divanbegi, famosa porque en su entrada se pueden ver dos mosaicos de dos aves que recuerdan a dos pavos reales. Los árabes no acostumbran a utilizar en sus construcciones imágenes de animales, y en Uzbekistán encontramos dos excepciones: los tigres que hay en una de las madrazas del Registán y éstos singulares pájaros. Aunque no se sabe cómo osaron colocar los primeros, los de esta madraza se explican porque Nadir Divanbegi no fue construida, ni utilizada al principio, como escuela coránica, sino como caravasar siendo diseñada para albergar y dar reposo a los viajeros de la ruta de la seda y sus animales.
Además de Navir Divanbegi, la plaza Lyab-i Khauz (traducido como junto al estanque) cuenta con otra madraza, Kukeldash y dos mezquitas: una de nombre repetido, Navir Divanbegi y la Madhoki-Attar, que estaban reformando.
No sabemos si merece la pena entrar a ninguna de ellas ya que decidimos sólo disfrutar de ellas por fuera, pero le dan un encanto especial a esta plaza, cuyos otros atractivos turísticos son el estanque del que la plaza toma el nombre y una estatua de un cómico uzbeco, con el que posan pequeños y mayores.
También hay restaurantes y teterías, pero nosotros nos adentramos en la Bukhara profunda para tales menesteres, así que no podemos opinar acerca de si se come bien y como va el tema de precio...
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