Uzbecos

10 de julio de 2015

Habíamos leído que los uzbecos eran gente amable, todavía inocente con respecto al turismo, y eso fue lo que nos encontramos.

Uzbecos en Shah-i-Zinda, Samarcanda, Uzbekistán

Son curiosos,  y aunque tienen la barrera del idioma, hablan ruso y su dialecto,  pero no inglés, ellos no dudan en preguntar por gestos, hablando despacio...

Son muy trabajadores, lo hacen de sol a sol, y a la antigua usanza, sin tecnologías y sin cursos de prevención de riesgos...

Construcción de una ventana en Khiva, Uzbekistán



Barrendera de Bukhara, Uzbekistán
Esta barrendera es de las modernas, porque le puso palo a la escoba y no andaba agachándose, cómo casi todas las demás.


Tashkent

2 de julio de 2015

Dejar Samarcanda no fue fácil, pero teníamos que hacerlo. Nos quedaba todavía una última parada antes de volver a España: la capital de Uzbekistán, Tashkent.

yunus-rajabiy, metro de Tashkent, Uzbekistán
Parada de metro Yunus-Rajabiy en Tashkent. Foto tomada por Dmitriy Chistoprudov.

Ya comentamos aquí, que no hay manera de comprar los billetes de tren en España, a no ser que se haga a través de una agencia, así que fue de las primeras cosas que hicimos cuando estuvimos en Khiva. Tardan unas horas en expedir el billete, se paga en moneda local por adelantado, y hay que dejar el pasaporte.
No sabíamos si comprar el tren de alta velocidad (Afosiyab) o el Sharq, al que le cuesta una hora y media más hacer el trayecto. Con sólo 15 minutos de diferencia en la salida de los trenes (no hubiéramos podido estar más tiempo en Samarcanda) y sin ninguna prisa por llegar a Tashkent (llegar a las ocho o a las nueve y media de la noche tampoco marcaba mucha diferencia).

Tren Afrosiyob, estación de Samarcanda, Uzbekistán

Samarcanda: el Registán

29 de junio de 2015

Llegamos a Samarcanda desde la yurta y Nurata cansados y hambrientos, así que lo primero que hacemos es ir a comer unos pinchos cerca de nuestro B&B.
Desde allí, nos acercamos al Registán, la plaza de arena, la plaza que nos ha traído a Uzbekistán, y que está compuesta por tres madrazas titánicas. Lo que vimos superó todas nuestras expectativas...

Por la posición de nuestro alojamiento, al lado del Registán, lo fuimos a ver con frecuencia y a muchas horas del día, y de la noche. Pero no sólo fue lo primero que visitamos cuando llegamos a Samarcanda, fue también lo último.
Tuvimos la suerte, de que en nuestra primera noche en Samarcanda, una excursión de alemanes contrató un espectáculo de luces y sonido, y aunque no nos enteramos de la historia porque no hablamos alemán, pudimos disfrutar de la belleza del Registán iluminado en la oscuridad.

Registán de noche, Samarcanda, Uzbekistán


Esta es su historia:

Samarcanda: ciudad de leyendas

26 de junio de 2015

En la entrada de nuestras visitas en Samarcanda, os hablamos de la cantidad de leyendas que rodean algunos de las construcciones históricas y de los personajes que han habitado esta ciudad a lo largo de los tiempos.
Hemos decidido tomarnos el tiempo de recopilarlas y compartirlas aquí, por si hay algún curioso al que le interese. Si hay alguna que se nos haya olvidado, no te olvides de comentar y nos pondremos al día.

Para entender la historia de Samarcanda, y de Uzbekistán, hay que conocer a Tamerlán, uno de los conquistadores  más poderosos, crueles y valientes del mundo.  Este descendiente de Gengis Khan, nació en un deteriorado imperio mongol con el nombre de Timur y quedó cojo en una batalla, por lo que se ganó el apodo de Timur Lang (Timur el cojo) del que deriva el nombre con el que ahora le conocemos.

Conquistó no sólo Mesopotamia, Siria, India o Turquía, sino también países que nos son tan cercanos como Lituania o Armenia. Murió con 69 años intentando conquistar China, y dejó por el camino, aproximadamente 17 millones de muertos!!!!

Pero no sólo se dedicó al arte de la guerra, puso a la entonces maltrecha Samarcanda de nuevo en el mapa al convertirla en la capital de su imperio y fue promotor de un nuevo tipo de construcciones, la celebrada arquitectura timúrida: bellísima por sí misma y además precursora del Taj Mahal, entre otros monumentos. Además de la arquitectura, promocionó y protegió otras formas de arte, como la literatura persa y turca.

Las construcciones de Samarcanda, se encuentran repletas de leyendas de los tiempos en que Tamerlán paseaba por sus calles.

Mezquita Bibi Khanum


De acuerdo con la leyenda, esta grandiosa mezquita fue el encargo de la esposa preferida de Tamerlán, la china Bibi Khanum, mientras éste se encontraba en el campo de batalla, para celebrar sus victorias. El arquitecto de la obra se enamoró de ella y a pocos días de la vuelta del conquistador a la ciudad le dijo a la reina que no terminaría la obra a menos que ella le diera un beso. Bibi Khanum, temerosa de que la mezquita no estuviera terminada a tiempo accedió a la petición, pero el beso fue tan caliente, que le dejó una marca en la cara, y Tamerlán la descubrió a su regreso.
Enfadado, el malhumorado invasor tiró a su mujer desde el minarete de la mezquita. El final del constructor es diferente según quien te cuente la historia, unos dicen que fue arrojado junto con su amante y enterrado en la propia mezquita, otros, que se fabricó unas alas y salió volando a Mashad, ciudad persa con arquitectura timúrida que sería responsabilidad de este arquitecto.

Bibi Khanum, Samarcanda, Uzbekistán


Samarcanda: cruce de caminos

24 de junio de 2015

Samarcanda queda en el centro del camino que une Xián con Constantinopla y Roma, a los que se unían viajeros de Persia, Egipto, la India... Y es la razón por la que la mayoría de nosotros viajamos hasta aquí.

Lo más bello e impresionante de esta ciudad es, sin duda, el Registán. Fue lo primero que fuimos a ver, y también lo último, porque hay que verlo con diferentes luces y con diferente disposición. Y sin duda se merece una entrada aparte, que puedes consultar aquí.

Pero como pasa en Bukhara con su Poi Kalón, el Registán no es lo único que te sorprende en Samarcanda.

Gur-e Amir


El mausoleo Gur-e Amir es la tumba del conquistador Tamerlán, y es el sitio más interesante, desde el punto de vista histórico, de todo Samarcanda.

La cripta se sitúa detrás de una impresionante entrada o "pishtaq" y rodeado por dos columnas cerámicas bellísimas. Su cúpula de colores turquesas, con rombos amarillos y azules oscuros y una inscripción árabe que se traduce como: Sólo Dios es inmortal.

Gur-e Amir, Samarcanda, Uzbekistán

Aventura en el desierto: Yurtas en Uzbekistán

17 de junio de 2015

Aunque no lo llevábamos cerrado desde España, una vez en Uzbekistán, no quisimos perdernos la experiencia de ver el desierto Uzbeco y vivir la experiencia de dormir en una yurta, con una familia de Kizijos, las tribús nómadas que habitan Asia central.

Kyzyl kum

Nos adentramos en el desierto Kyzyl kum, uno de los más grandes del mundo y que comparten Uzbekistán, Kazajistán y Turkmenistán. Estamos en primavera, y algunas de las dunas se ven verdes desde la carretera, pero cuando te acercas te das cuenta de que no se trata, ni mucho menos de césped.


Campamento de yurtas, desierto de Kyzyl Kum, Uzbekistán

Llegamos al campamento de yurtas a la hora de comer. No había nadie en el comedor, así que asumimos que habíamos llegado pronto.
El comedor estaba muy decorado en estilo kizijo, la etnia encargada de la mayoría de los campamentos de yurtas localizadas en Uzbekistán. Con nuestro taxista, de etnia uzbeca, se comunicaban en ruso y con nosotros, para nuestra pena, no se comunicaron.

Comedor yurta, desierto de Kyzyl Kum, Uzbekistán